Planta piloto frente a la costa de Santoña.

Frente a la costa de Santoña hay una planta piloto  consistente en un parque marino formado por boyas que incorporan un sistema de producción eléctrica y aprovechan el movimiento de las olas para la producción de energía eléctrica. La planta  podría atender al consumo doméstico anual de unos 2.500 hogares, se convertirá en la primera de este tipo puesta en marcha en Europa.

Asi se puede aprovechar la energía que proporciona el viento en el mar. En Europa este tipo de energía marina ha experimentado un fuerte incremento. Gran Bretaña y Alemania lideran este sector de las energías renovables y están apostando decididamente por ellas.

Según la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) en 2030 la mitad de la energía eólica se generará en el mar. A diferencia de la energía eólica terrestre, en la que España es uno de los líderes mundiales, la energía eólica marina está encontrando indiferencia en la Administración Española. Es necesario que  impulse la energía eólica marina. La costa española nos ofrece un gran potencial energético que debemos aprovechar.

En España, Cantabria puede convertirse en otro de los referentes europeos en el desarrollo de esta energía. Debido, entre otros, a que tiene las condiciones climáticas optimas para ello, ya que sus costas ofrecen viento, olas y corrientes marinas en abundancia. Tanto la energía eólica marina como las energías de las corrientes submarinas y de las olas pueden ser una oportunidad para que Cantabria cree un tejido industrial de futuro.

Para ello se impulsará  la investigación  en el parque experimental de prototipos de energía un dimotriz (la que generan las olas) de Santoña y en el centro de energía eólica marina de Ubiarco. Será el primer centro de pruebas conectado a  una red, es decir a una subestación y cable que permita transmitir energía para su uso.

Annette von Jouanne, es profesora de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Estatal de Oregón.  Ingeniera e inventora de sistemas eléctricos revolucionarios,  ha pasado más tiempo nadando o surfeando que sobre tierra firme. La inspiración para encontrar la manera de sacar rendimiento a la fuerza de los océanos “de una forma práctica, eficiente y responsable” le llegó mucho antes, cuando era una joven estudiante de 26 años y hacía surf en Hawai. “El sol comenzaba a bajar en el horizonte y ahí estaba yo, sentada sobre mi tabla en el agua, que me mecía suavemente.  Y entonces algo hizo clic en mi cabeza. ¡Las olas!”.  “Podía montar a caballo sobre ellas todo el día y toda la noche, porque su energía nunca se agotaba. Comencé a pensar que debería de existir una forma de encauzar toda aquella energía de una forma limpia y relativamente fácil. Y ya nunca dejé de pensar en ello, comenta.

Hoy, Von Jouanne es la fuerza motriz de las investigaciones más punteras en el emergente campo de la energía marina renovable. Su laboratorio universitario, el Wallace Energy Systems & Renewables Facility, puede considerarse el más sofisticado en su clase de Estados Unidos. “Lo que hice con los miembros de mi equipo fue diseñar varios prototipos de boyas capaces de extraer energía de las olas de forma muy eficiente”, resume.

En los últimos 11 años, el centro de Annette von Jouanne ha desarrollado 18 prototipos de boyas, con la colaboración de la Marina estadounidense y de una empresa de energía renovable. Entre todos estos modelos, escogieron los cinco que consideraban más adecuados para ser construidos a escalas reales y probados en el tanque de ensayos de la universidad. “Nuestro logro fue diseñar un sistema con sólo dos componentes principales”, señala Von Jouanne. “El primer elemento es un poste que permanece anclado en el lecho marino. El segundo consiste en un imán asido a un flotador en forma de rosquilla que se desliza libremente al ritmo de las olas. A medida que dicho imán se mueve, su campo magnético también lo hace a lo largo de un alambre de cobre enroscado en el citado poste. Este desplazamiento induce una corriente en un cable. Es así de simple”.

El viento también es una maravillosa fuente alternativa. Pero sucede que la densidad del agua es 822 veces mayor que la del aire, lo cual significa que se puede extraer más energía de un menor volumen. Y eso se traduce en un abaratamiento de los costes.

Aunque la energía procedente del océano es un campo que está despegando a gran velocidad, todavía hay muchas cuestiones sin resolver. Por eso, el laboratorio de Von Jouanne está invitando a compañías eléctricas, universidades e institutos de investigación de todo el mundo a que ensayen en su piscina especializada sus propios sistemas de energía marina renovable.

“Mi filosofía se resume en que extraer la energía de las olas es un esfuerzo muy productivo que merece explorarse a fondo y a nivel internacional. Hemos de convertir la mareomotriz en parte de nuestro arsenal de energías renovables y limpias”.

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