La deslocalización

LA DESLOCALIZACION

 La deslocalización, es el cierre total o parcial de una empresa y su traslado al extranjero. Es decir,  la transferencia de capacidades de producción de un enclave nacional a otro extranjero con la finalidad de ampliar el mercado y de importar, para satisfacer el consumo nacional, bienes y servicios ya producidos localmente. Puede suponer cierres totales de las empresas o traslación de algunas fases de la producción de una empresa a otros países, donde se intenta conseguir mayor rentabilidad debido a su menor coste de mano de obra, mayores beneficios fiscales, menor coste del suelo industrial, así como la existencia de legislaciones socio-laborales menos exigentes, tanto desde el punto de vista de la protección social, como de los derechos sindicales. También podemos encontrar otras razones que tienen que ver con el entorno geográfico, vías de comunicación, proximidad a materias primas, deseos de penetrar en mercados más dinámicos, el tipo de cambio moneda, presión fiscal, etc.

TIPOS DE DESLOCALIZACIÓN: TOTAL O PARCIAL

  •  Traslado TOTAL de  actividades: Normalmente se trata del cierre de filiales de empresas multinacionales con la casa matriz en un país  extranjero. La  decisión de deslocalizar suele formar parte de un proceso de reestructuración organizativa y productiva del grupo. Deslocalización multinacional a escala global.
  •  Traslado PARCIAL de actividades: Normalmente son empresas nacionales que fragmentan su  cadena de valor y trasladan a países extranjeros sus actividades de menor valor añadido, dejando en el país las actividades principales, las actividades de mayor valor añadido o la gestión

TIPOS DE DESLOCALIZACIÓN: INTERNALIZADA Y EXTERNALIZADA

  •  Internalizada:(Insourcing) Los medios productivos están en manos de una empresa filial en otro país. Se trata de una “deslocalización intraempresarial” o “deslocalización cautiva”.
  •  Externalizada:(Outsourcing) Determinadas actividades se subcontratan a una empresa tercera en un país extranjero. Se trata de una “deslocalización subcontratada”.

Algunas empresas toman la decisión de sacar fuera sólo parte de su producción,  esto puede ser compatible con el mantenimiento o crecimiento del empleo y de la actividad económica. Sin embargo, cuando la decisión supone el cierre total de las plantas y traslado de la producción fuera del país esto se  torna imposible; este es el rumbo que han tomado la mayoría de las empresas multinacionales que optan por acometer esta iniciativa de deslocalización.

La deslocalización reciente de empresas de capital extranjero ha ido acompañada de un proceso de desinversión en España, de venta y liquidación de inversiones anteriores, y en el que la influencia de la expansión del Este Europeo es visible. España ha alcanzado un alto nivel de madurez industrial, y ha dejado de ser una localización ventajosa Es natural que suscite una atracción gradualmente menor para el capital extranjero, así como que éste se deshaga de algunas posiciones previamente adquiridas.

En España el uso de esta estrategia ha afectado a numerosos sectores intensivos en mano de obra, entre ellos: sector textil (confección y calzado) y componentes del automóvil y empresas de la TIC; que desvían sus centros de producción a países del norte de África (Marruecos en el caso del sector textil), a los nuevos países de la próxima ampliación de la Unión Europea, y a países Asiáticos. Además de tener efectos irreversibles en cuanto a destrucción de empleo directo e indirecto.

Por otro lado, la utilización  de Internet y la cada vez más aceptada fórmula del teletrabajo han creado una nueva oleada de deslocalización: la deslocalización de servicios.  La deslocalización en el sector servicios en el año 2004 era todavía  un fenómeno reciente y todavía muy incipiente, pero que ha ido intensificándose. Un ejemplo de ello serian los “call center” que se han ido trasladando de forma masiva hacia zonas como el Magreb, India o América Latina. Tampoco las deslocalizaciones afectan sólo a trabajadores/as sin cualificación sino que han afectado a trabajadores/as de cuello blanco del sector informático, automóvil, consultoría o biotecnología.

Con la deslocalización en el sector servicios las empresas tienen ahora la posibilidad de reubicar en cualquier parte del mundo procesos que, hasta hace poco, se consideraban clásicos trabajos de oficina que solamente podían realizarse en casa.

La deslocalización de servicios no es tan visible como la deslocalización de la producción.   Se han incluido actividades de desarrollo de productos como, por ejemplo, I+D, diseño de producto y servicios de ingeniería. Y también se están  incluyendo trabajos  ya no tan “clásicos”.

A modo de ejemplo de lo anteriormente comentado, el periódico El País  en el año 2009,  publicó este titular: “La deslocalización del sexo: Empresas francesas de “telefonía erótica” se instalan en Marruecos para atender a sus clientes rebajando costes “.  El abaratamiento de las telecomunicaciones y los bajos sueldos de Marruecos incitaron a las empresas que ofrecen servicios telefónicos -desde información sobre números hasta televenta- a trasladar allí a varias de sus plataformas. Reducían así sus costes entre un 30% y un 40%, según fuentes del sector.

Primero desembarcaron los franceses pero después se instalaron las empresas españolas Atento, filial de Telefónica, y el Grupo Konecta, vinculado al Santander, que abrieron sedes en Tánger, Tetuán, y en Casablanca, para dar servicio al mercado francés.

“Me enteré por el boca a boca”, recuerda Reda, estudiante de Económicas, que hace ya dos años fue contratado por una de estas plataformas. “Me ofrecieron pasar una prueba para un empleo de telecomunicaciones culturales, pero quedó claro que solo se trataba de hablar de sexo”, prosigue. “Aunque ahora se han ampliado nuestros servicios a la astrología, la videncia y hasta hacemos de echadores de cartas”.

“Hay que enviarles no menos de 150 SMS cortos por hora” excitando su libido “y obtener a cambio la más alta tasa de respuesta -nunca supera al 90%-, alargar la charla todo lo posible y lograr que soliciten, por ejemplo, recibir minivídeos en el móvil en los que su interlocutora hace streeptease”, relata Reda. Cada uno les cuesta tres euros. “Por último hay que engancharles para que repitan”.

La empresa paga a sus operadores 20 dirhams la hora diurna (1,9 euros) y 27 (2,55 euros) la nocturna. Un trabajador que se apunta a la semana laboral de 40 horas rebasa los 330 euros mensuales, la tercera parte de lo que ganaría en Francia. Los ingresos de Reda rondan, sin embargo, los 500 euros. “Me he reconvertido con los nuevos productos, videncia y astrología, que están algo mejor remunerados”, explica, porque requieren un mejor conocimiento del francés.

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