¿La flexibilidad encubre la precarización de las condiciones de trabajo?

La flexibilización del mercado de trabajo

 Como paso previo al eterno debate de si la flexibilidad es un eufemismo que encubre la precarización de las condiciones de trabajo de los trabajadores/as, creo que es necesario explicar las distintas  formas que esta adopta y que, sin duda,  conviene distinguir bien.

Flexibilidad Externa:

La primera forma es la flexibilidad cuantitativa externa que se obtiene de hacer oscilar el número de trabajadores/as,  en función de las necesidades de la empresa, utilizando contratos de trabajo por tiempo limitado y despidos de acuerdo a sus necesidades.

  • La externalización  que consiste en trasladar de una empresa a otra el vínculo  contractual con el trabajador/a.
  • La subcontratación se trata del recurso a la mano de obra de otras empresas con costes más bajos y para tareas concretas, lo que comporta para la gran empresa una posibilidad de externalizar determinados costes y limitar su responsabilidad  en la gestión laboral de determinado segmento de la plantilla de trabajadores  necesaria.

Flexibilidad Interna: La noción de flexibilidad interna, nos permite una aproximación más detallada a las prácticas empresariales. Se subdivide en tres grupos:

  •  Flexibilidad cuantitativa interna. Se consigue modificando la cantidad global de trabajo utilizado, con variaciones en el tiempo efectivo de trabajo realizado, lo que conduce a variar el tiempo de trabajo previsto para las actividades de producción, así se puede recurrir a variaciones colectivas o individuales de los horarios de trabajo, utilización del trabajo a tiempo parcial, etc.
  • Flexibilidad funcional. Este tipo de flexibilidad se consigue utilizando a los empleados en funciones variables según las necesidades de la cadena de producción o  en las fluctuaciones de la producción.  La polivalencia de los hombres o de los equipos  puede crear las flexibilidades necesarias.Eso implica un esfuerzo particular de formación profesional a fin de que los interesados  tengan varias cualificaciones y sean capaces de tener empleos variados.  Eso implica también formas flexibles de organización y gestión. (¿Intensificación del trabajo?).
  • Flexibilidad salarial. Aquí, se vinculan los niveles retributivos de los trabajadores (salarios) a la evolución de los resultados empresariales.

El empleo es el trabajo asalariado que debe realizarse bajo el respeto de unas  mínimas reglas consideradas justas. Sólo será reconocido como tal si responde a los criterios que definen UNA NORMA SOCIAL: una actividad que se hace y que hay que hacer en determinadas condiciones.  Para que un trabajo remunerado sea considerado empleo debe respetar y considerar ciertos criterios mínimos de “justicia”.  (En retribuciones, tiempo de trabajo, estabilidad y seguridad y salud en el empleo, entre otros.) .

Desde los años 80 hasta la actualidad, como contrapuesta a la norma fordista-keynesiana aparece la NORMA de EMPLEO FLEXIBLE. Este modelo se caracteriza por un capitalismo globalizado fuertemente desregularizado con políticas estatales remercantilizadoras que limita la intervención del Estado en las relaciones laborales y a su vez, la presión fiscal excesiva para los empresarios, aligerando la carga impositiva; por un sistema de producción flexible (tecnológico, territorial, y laboral) que ha transformado a los sujetos básicos[1] que impulsaron la ciudadanía social; por la conversión de la sociedad salarial en un conjunto de culturas laborales y sublaborales tremendamente inestables (cambios en la estructura de clase[2]), en situaciones de asalarización diversas y enfrentadas; por una línea difuminada entre el trabajo formal e informal; por la remercantilización de los servicios sociales.

Los resultados de las nuevas relaciones laborales desreguladas conducen a lapérdida de derechos de ciudadanía, de bienestar y de calidad de vida. La desregulación, la segmentación de los mercados (trabajo precario, y de mala calidad), la movilidad y la deslocalización son entre otras, manifestaciones de esta norma social que colocan al mundo laboral ante un panorama de incertidumbres que conforman el modelo de “sociedad del riesgo” y de individualización de las relaciones laborales.

Este modelo de vida laboral crea empleo pero la temporalidad, la inseguridad y la precariedad marcan  la pauta: empleo a tiempo parcial y/o temporal, sin posibilidad de conversión en indefinido y/o de ampliación a tiempo completo. Es de utilidad para las empresas porque va vinculado a menos costes de entrada y salida de los trabajadores y para los más jóvenes en situación de desempleo (o mejor dicho, ahora ya casi sin posibilidad de empleo) sirve para adquirir experiencia. Pero es un empleo precario: que favorece la diversidad, casi siempre incoherente (ejemplo: trabajos muy diversos y todos descualificados en el CV de un trabajador sobrecualificado[3]) de trayectorias laborales sin posibilidades de progresión normalizada,  y sin posibilidad de poder hacer carreras profesional estables, lo que conlleva en definitiva una incertidumbre y precariedad que se traslada a cuestiones vitales como la independencia económica, el tiempo libre, las relaciones sociales y familiares, entre otros muchos aspectos, y la ascensión de la vulnerabilidad[4] que conduce a situaciones de exclusión.

Por mercantilización, puede entenderse la situación del individuo que depende por completo del mercado de trabajo para su subsistencia; la desmercantilización podría explicarse de la siguiente manera: dado que en las economías de mercado la situación de los individuos, y sus posibilidades de supervivencia y reproducción social, depende de su relación con el mercado, cuya posición es cada vez más dominante a medida que avanza el progreso económico y las economías de subsistencia pierden terreno, resulta fundamental sustraer a los individuos de dicha dependencia, de manera que puedan emanciparse del mercado en determinados momentos de su vida

Nos encontramos no sólo ante la precarización del trabajo sino ante la desestructuación de los ciclos de vida, es decir la inserción social al margen del trabajo. Las zonas de vulnerabilidad en las estructuras sociales actuales hace referencia a tres zonas diferentes:

La primera, una zona de integración social y espacial, caracterizada por la estabilidad laboral, espacios de alto consumo, innovación, y servicios donde se insertan las nuevas clases dominantes;

  • La segunda,  una zona de vulnerabilidad social y territorial donde existe mayor empleo precarizado –contratos atípicos, a tiempo parcial-, menor seguridad, malas condiciones de trabajo y de contratación para los trabajadores,  afecta principalmente a jóvenes, mujeres e inmigrantes y a los trabajadores de mayor edad, los sitúa en posiciones sociales de máxima vulnerabilidad. Esta vulnerabilidad se reproduce en una forma atípica de contratación, la figura del falso autónomo, por ejemplo. Procesos de subcontratación interna y externa donde al final de estas cadenas, cuanto más lejos física –deslocalización- y socialmente se está de la empresa cabeza –donde suelen existir buenas condiciones laborales y salariales- menores niveles de cualificación y peores condiciones de trabajo y empleo[5].
  • Y la tercera, producto del desorden productivo es la  zona de exclusión, que a nivel social, conocemos como zonas de pobreza y a nivel territorial son las zonas absolutamente olvidadas,  importante considerar en esta zona a los colectivos con especial dificultad de inserción laboral (ex – reclusos, drogodependientes, personas con discapacidades severas…. ).

La precariedad laboral no sólo es sinónimo de temporalidad laboral, sino que incluye unas características y conceptos que están vinculados a la misma, las características más relevantes son el desempleo juvenil, la rotación contractual, la temporalidad, y la siniestralidad y de  forma no tan exhaustiva, también podemos hablar de los siguientes conceptos a ella asociados:

Falta de equidad salarial. Diferencias salariales entre los trabajadores más jóvenes y los trabajadores de más edad.

  • Dificultad de promoción o ascenso profesional.
  • Exceso de horas trabajadas (tanto en horas retribuidas como no retribuidas), intensificación del trabajo (proceso de intensificación del esfuerzo del trabajo, es decir de aumento de la carga de trabajo a cada trabajador, lo que supone el símil de que un trabajador hace el trabajo de dos).Obstáculos para acceder a la formación para el empleo y/ o la cualificación para el puesto de trabajo.
  • Situación de inestabilidad e inseguridad, tanto económica como de desarrollo profesional.

La precariedad en el empleo, incide en  aspectos como:

  •  Peores salarios.
  • Concanetación de contratos. Periodos intermitentes de empleo y desempleo.
  • Crecimiento de empleo irregular y de la economía sumergida.
  • Un más alto índice de accidentes de trabajo.
  • Retraso en el acceso al mercado de trabajo debido a la prolongación de los estudios por las pocas oportunidades existentes  de trabajar, por una mayor exigencia de conocimientos y/o para tener una mejor posición de mercado.
  • Subempleo y sobreeducación causado por la disonancia  existente entre la cualificación adquirida y el trabajo a desempeñar.
  • Retraso en la edad de emancipación. Dificultad de acceso a la vivienda Disminución de la natalidad.
  • Instauración de un proceso inicial que de la precariedad laboral se traslada a la exclusión social y si no se actúa, puede desembocar en pobreza.
  • Intento de hacer prevalecer el pacto individual sobre la negociación colectiva. Aparición de las primeras generaciones que tienen menos derechos consolidados que sus generaciones anteriores.

En la situación actual, para tener un buen trabajo primero hay que tener trabajo. Y éste no abunda. En este sentido, antes de la crisis,  los desarreglos venían vinculados a “malos” trabajos (bajos salarios, malos horarios…) que los trabajadores/as jóvenes en su mayoría, tenían que aceptar pero hoy los problemas no sólo son estos sino que ahora no es fácil ni siquiera conseguir este tipo de empleos.

Si todas las personas que desearan tener un empleo lo consiguieran y existiese el pleno empleo, la demanda no sólo seria de empleo, sino de buen empleo. Un buen empleo seria el objetivo prioritario de la mayoría de las personas que buscan un empleo, pero cuando hay un elevado desempleo, entonces las demandas disminuyen y se pide trabajo y punto, sin añadir “buen”. (Viçenc Navarro).

POR LO QUE HOY EN DIA UN EMPLEO YA NO SUPONE LA SALIDA DE LA INESTABILIDAD SINO LA CONSOLIDACIÓN DE LA VULNERABILIDAD, DE LA PRECARIEDAD.

 


[1] El trabajador homogéneo de cuello azul que impulsó el reconocimiento del oficio industrial y las nuevas clases medias funcionales viene perdiendo coherencia, tanto porque sus elementos de homogeneización –la gran fabrica y la gran oficina- se han fragmentado con la desindustrialización, la hipertectonologización, la deslocalización productiva y la nueva producción flexible, como por la existencia de mercados segmentados e impermeabilizados de trabajo que funcionan transversalmente en el ámbito internacional, impulsando trayectorias cada vez más diferenciadas, aumentando el nivel de precarización, bajo presión de la plena disponibilidad y de la adaptación absoluta a los requerimientos de la competitividad mercantil mundial.

[2] Frente a la existencia de Colectivos tecnomeritocráticos, tenemos la existencia de colectivos especialmente vulnerables y débiles que no pueden asumir personalmente esta sociedad de riesgo, y a los que se les destinan políticas sociales de intervención de mínimos –paliativa y precaria-: Los sin papeles, los sin sueldo fijo, los sin cualificación, los sin ordenador, los “sin”  de todo tipo.

[3] Profesionalidad bloqueada. Sometidos a tareas descualificadas y con escasa autonomía y control. Tareas repetitivas y parcializadas que no permiten la creatividad del trabajador, por lo que a pesar de las orientaciones de las NFOT sobre la necesidad de cualificación,  se  siguen reproduciendo las visiones Tayloristas en las empresas,  no sólo afectando a los sectores de actividad de la industria, sino a los sectores más competitivos del mercado, despilfarrando  el conocimiento y la experiencia de sus  trabajadores.

[4] En lo que concierne al trabajo significa la precariedad laboral, y en el orden de la sociabilidad una fragilidad de soportes proporcionados por la familia, en cuanto que dispensan una protección próxima. Cuanto más se agranda esta zona de vulnerabilidad mayor son los riesgos de llegar a una situación de exclusión.

[5] Cualquiera de las formas de empleo, los tipos de trabajo y condiciones indicadas en la zona de vulnerabilidad pueden tener un pie en la economía informal o informalizada y otro en la economía oculta.

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