Los estilos directivos

Los modelos de dirección autoritario y estresante, suelen estar basados en el miedo y las amenazas, y es una forma perversa y éticamente rechazable de gestión empresarial.  Muchas veces estos estilos directivos no sólo son punitivos o  sancionadores sino que  tienen  matices perversos, de acoso moral en el trabajo.

Existe una gran variedad de términos para nombrar este tristemente y muy conocido fenómeno de acoso moral en el trabajo:

  • mobbing,
  • Acoso psicológico,
  • Hostigamiento psicológico,
  • Psicoterror laboral,
  • Maltrato psicológico,
  • Violencia psicológica,
  • Acoso laboral,
  • Acoso social,
  • Terrorismo psicológico,
  • etc.

El acoso Psicológico en el Trabajo se define como  “la exposición a conductas de violencia psicológica, dirigidas de forma reiterada y prolongada en el  tiempo, hacia una o más personas por parte de otra/s que actúan frente aquella/s desde una posición de poder (no necesariamente jerárquico). Dicha exposición se da en el marco de una relación laboral y supone un riesgo importante para la salud”.

En general, se trata de conductas o actos de violencia psíquica dirigidos hacia la vida privada o profesional del trabajador/a  y que atentan contra su dignidad o integridad, física o psíquica.

Las acciones de violencia psicológica en el trabajo que tienen potencial para afectar la salud de  trabajador pueden consistir en:

  • Ataques a la víctima con medidas organizativas;
  • Ataques a las relaciones sociales de la victima;
  • Ataques a la vida privada de la victima;
  • Amenazas de violencia física;
  • Ataques a las actitudes de la víctima;
  • Agresiones verbales;
  • Rumores.

El acoso moral es un delito,  implica una violación de los derechos fundamentales de la persona en cuanto trabajador/a, y, por ello, de principios y preceptos relevantes de nuestra Constitución: la dignidad de la persona (artículo 10), la igualdad ante la ley y la no discriminación (artículo 14), el derecho a la integridad personal (artículo 15), el derecho al trabajo (artículo 35), el derecho a la salud (artículo 43).

Las conductas de acoso pueden dirigirse hacia una o más personas, por parte de otra u otras personas, sin distinción de nivel jerárquico, y en sentido ascendente, descendente u horizontal.  Para que estos hechos tengan lugar, habitualmente se observan unas condiciones organizativas de trabajo inadecuadas que pueden favorecer la aparición de estas formas de comportamiento diferencial.

Estas condiciones organizativas de trabajo suelen estar muy presente en las empresas neardentales:

  • La violencia psicológica puede aparecer cuando el estilo directivo ignora las diferencias individuales y atiende exclusivamente al logro de objetivos y metas independientemente del coste que ello pueda suponer para la persona.
  • Algunos directivos pocos preparados para ocupar puestos de responsabilidad y proteger su cargo tienden a tiranizar y hostigar a las personas que tiene a su cargo con el objetivo de dificultar su  trabajo o hacer sufrir un daño en la forma en que su labor se desempeña. Puede ser en algunos casos, una alternativa al despido improcedente, provocando un clima de trabajo insoportable que impulsa al trabajador a solicitar por sí mismo la baja.

El acosador  no es necesariamente un personaje patológico o conflictivo. La personalidad del acosador no tiene que ser patológica aunque sí lo sea su conducta.

En contra de lo que se cree no hacen falta grandes sucesos, para convertir a una persona normal en un acosador. Se acosa cuando se llega a situaciones laborales y personales extremas, cuando se tiene una gran miedo al despido, cuando las nuevas generaciones de trabajadores, bien formadas y preparadas, amenazan con desbancar a las anteriores…situaciones varias que pueden acontecer en el ámbito de la empresa,  ante las que algunas personas reaccionan de manera anormal, patológica en un esfuerzo equivocado y desesperado de mantener su puesto de trabajo, o por mantener una posición de liderazgo, un estatus del que depende su propia autoestima personal.

Por eso,  es muy importante encontrar organizaciones emocionalmente saludables, -o cromañonas-  que tendrían que tener,  entre otras,  las características siguientes: Importancia del clima emocional, adaptabilidad, autocontrol, integridad, optimismo, empatía, aprovechamiento de la diversidad…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: